martes, 20 de mayo de 2014

"The secret scripture", de Sebastian Barry

Buenas :)

Os traigo la última novela que he leído en inglés. Hace justo un par de días que la he terminado.



Como podéis ver si ampliáis la imagen de la portada, es un libro premiado y con muy buenas críticas; de hecho, por eso lo compré. Y porque tenía un argumento muy intrigante, claro xD

No conocía al autor, no había leído nada suyo antes.
Y la verdad es que escribe muy bien, es muy descriptivo y poético. 
Llevaba muchos meses sin leer en inglés, y aunque al principio me costó según iba avanzando me iba quedando cada vez con más detalles.
Lo que sí he notado (supongo que nos pasa a todos cuando leemos en un idioma que no es el que nos ha acompañando durante nuestra infancia) es que no he podido captar la belleza de la prosa del autor del todo. Me pasa siempre, me imagino que porque cada vez que me decido por un libro en inglés hace meses que leí el anterior, por lo que nunca termino de incorporar el idioma lo suficiente a mi día a día como para captarlo de verdad. Tendré que enlazar unos cuantos libros en inglés seguidos para subsanar el problema xD

Aquí os dejo un párrafo cualquiera para que juzguéis por vosotr@s mism@s:

"His talk locked me in silence, I know not why. It was not opening, easy, happy talk like my father's, after all. I wanted to listen to him, but I did not want to answer now. That strange responsibility we feel towards others when they speak, to offer them the solace of any answer. Poor humans!
And anyway he had not asked a question. He was merely floating there in the room, insubstantial, a living man in the midst of life, dying imperceptibly on his feet, like all of us."

La novela nos sitúa a caballo entre el siglo XX y el XI (no sé si estaré en un error o no, pero estuve haciendo cálculos y las fechas proporcionadas en la historia no me encajaban en absoluto, por lo que creo que están equivocadas) en Irlanda; en un pueblo pequeño y lluvioso (como el país en general, la verdad). Eso supone que nos llevan de la mano atravesando la miseria de principios de siglo, la vorágine política y religiosa que aboca al país a una Guerra Civil primero y a la persecución de los perdedores después. 

La protagonista de la novela es Roseanne, una mujer a la que acompañamos a lo largo de toda su vida, a través de una tormenta de desgracias que deja entrever algún que otro arco iris de vez en cuando y al final de la cual nuestra protagonista sigue teniendo ganas y fuerzas para sonreír.

Os dejo aquí la sinopsis de la contraportada, también en inglés:

""The mental hospital where psychiatrist Dr Grene works is about to shut down, and he sets about investigating the history of his patient Roseanne. She was committed there as a young woman and now - her records long lost - is nearing her hundredth birthday. At the same time, Roseanne is looking back on the tragedies and passions of her life through a secret journal: her turbulent chilhood in rural 1930's Ireland, and the subsequent marriage which she believed would finally bring her happiness. WhenDr Grene finally uncovers the circumstances of her arrival at the hospital, it leads to a secret that will shock them both."

Viene a decir que como van a demoler el hospital psiquiátrico, el doctor jefe allí (Dr Grene) acepta el reto de indagar en las historias de sus pacientes para ver si realmente deben ser redirigidos a otro hospital mental o fueron encerrados allí por rencillas políticas y otro tipo de intereses que nada tienen que ver con la locura. Y Roseanne es una de esos pacientes. 
Además también ella está recuperando su propia vida de entre los recuerdos, por lo que ambos puntos de vista se extienden ante nosotros.

Realmente, Roseanne me ha parecido un personaje un poco pusilánime. Es muy dulce, muy guapa, muy cariñosa, muy comprensiva, ingenua... pero le han faltado agallas en los momentos en los que los demás se autoproclamaban dueños y señores de su vida y su destino.
Nos cuenta su historia desde la atalaya de los 100 años que lleva a la espalda, en la seguridad del hospital psiquiátrico donde lleva media vida encerrada.

Su pasado es lúgubre, aterrador, desgarrador... Y ella no hace nada para luchar contra él. Nunca. Jamás.
No me ha gustado demasiado porque prefiero los personajes que me impulsan a ser valiente y a luchar por lo que creo importante en la vida, pero supongo que Roseanne es hija de su tiempo. Hija del odio y dolor que vio siempre a su alrededor. Hija de la obediencia que le inculcaron. Hija de creerse más estúpida, pequeña e incapaz por ser mujer.

En ese sentido los personajes están muy bien caracterizados: la madre y el padre de Roseanne, el padre Gaunt, los hermanos McNulty y su familia, John Lavelle. Son todos muy reales.

Los escenarios son húmedos como la tierra mojada y fríos como los eneros en la Irlanda de 1910. He sentido la helada colándose por entre mis huesos y la tristeza de aquel tiempo gris.
El autor ha sido brillante en ese aspecto.

Sin embargo, creo que ha desaprovechado la trama que podría haber llegado a desarrollar. El comienzo es lento, muy lento. Se pasa lo menos 50 páginas hablando del padre de Roseanne. Vale que es importante para la caracterización del personaje, pero me ha resultado excesivo y bastante aburrido. 
La verdad sea dicha, hasta que no he alcanzado por lo menos la página 200 no he empezado a sentir verdadero interés por la historia.

Otra cosa que no me ha gustado nada es que se omiten todas las escenas de amor que podrían hacernos comprender a Roseanne, de modo que al final sus actos me han resultado un tanto aleatorios, sin sentido y, sobre todo, tremendamente estúpidos.
En cambio, nos introducimos hasta la médula en el psiquiatra que atiende a Roseanne en el hospital donde reside: Dr Grene. 
He sufrido junto a él el declive de su matrimonio primero, la pérdida de su mujer después y el ansia por desenmascarar la verdad de Roseanne al final. 

Otra cosa que me ha dado mucha rabia del final es que deja demasiados cabos sueltos. No me ha resuelto todas las dudas que me he ido creando, por lo que he terminado la novela con un sabor de boca agridulce (lo de "dulce" es porque lo principal del desenlace es muy emotivo y no me lo esperaba, aunque quizá sea un poco rebuscado).

En fin: no me ha gustado mucho pero he disfrutado de un dominio impecable del inglés y de un par de personajes muy bien caracterizados.

Espero que hayáis disfrutado la reseña :)

Iratxe

miércoles, 14 de mayo de 2014

"Sangre de tinta", de Cornelia Funke (Corazón de Tinta # 2)

Buenaas :)

Hoy vengo con una reseña rapidita.



Me he quedado con bastante mal sabor de boca con este libro, y me parece que ha sido porque lo leí en un mal momento.
Me ha pasado lo que ya os conté en reseña de "Corazón de Tinta"
Es un libro pensado para la mente de los niños. Punto. Y a mí eso se me queda corto.

Se me queda corta la relación entre Meggie y Farid, me parece que la relación entre Dedo Polvoriento y Roxana es un filón magnífico y totalmente desaprovechado, no hay casi ni media escenita de amor...
Como ya os comenté, el lenguaje de narrador de la autora es perfecto, bellísimo. Pero (en mi opinión) es un error por parte de la autora que todos los personajes hablen prácticamente igual.
Hace que me cueste creerme la historia.
Además he tenido la sensación de que la forma de hablar de los personajes era cursi.
Lamentablemente no puedo aportar puntos positivos en esos aspectos.

Sin embargo, los escenarios son de auténtico cuento de hadas. Un mundo medieval en el que la magia se esconde debajo de las piedras, hay malvados acechando detrás de las esquinas y en las calles prenden la envidia, el miedo y la fe ciega en el Príncipe Cósimo el Guapo.

"Al principio el fuego lamió las ramas más vacilante que antes, como si hubiera olvidado el sonido de su voz o no acabara de creer en su regreso. Pero luego empezó a susurrar y a darle la bienvenida, cada vez más turbulento, hasta que tuvo que contener las llamas que se retorcían salvajemente, imitando su chisporroteo. El fuego se agazapó entonces como un gato montés que se encoge ronroneando en cuanto acaricias su piel con sumo cuidado." 

"Sí, lo era. Era tal como se lo había imaginado Meggie en las noches que Resa le había hablado del Mundo de Tinta. Notaba sus sentidos embotados. Sus ojos, sus oídos... apenas percibían la décima parte de lo que sucedía a su alrededor. En alguna parte resonó música, tambores, cascabeles, trompetas... Y entonces la calle se abrió, vomitándolos junto a todos los demás ante las murallas del castillo. Se alzaban tan altas e imponentes entre las casas, que parecían haber sido construidas por hombres más grandes que los que ahora afluían hacia la puerta. 
Centinelas armados guardaban la entrada; en sus yelmos se reflejaba, pálida, la mañana.Sus vestiduras eran de color verde oscuro, igual que las sobrevestas que portaban encima de las cotas de malla. Ambos ostentaban el escudo del Príncipe Orondo,  que Resa había descrito a Meggie: un león sobre fondo verde, en medio de rosas blancas; pero el escudo había cambiado. El león lloraba lágrimas de plata y las rosas trepaban por un corazón partido."

La acción es trepidante, como en la primera entrega de la trilogía. Mucho miedo, fuego, muerte y estrategias a espaldas de los malvados. 

Los personajes son los mismos, y en este volumen descubrimos más de ellos.
Pero ya os digo, la autora no se permitió profundizar en ellos y sus relaciones, supongo que porque está pensado para niños de 12 años y eso lo complicaría todo, de modo que me quedé con sensación de escasez de profundidad psicológica.

No sé si me animaré a leer el tercero; pero como ya lo tengo en casa es posible que sí. Eso sí, dejaré pasar bastante tiempo entre esta lectura y la siguiente para coger la sobredosis de aventura y los toques "infantiles" del libro con ganas.

Nos vemos pronto :)

Iratxe

jueves, 8 de mayo de 2014

Los cinco... libros que más miedo me han dado nunca

- "Matilda", de Roal Dahl



Lo leí de pequeña y fui incapaz (pero incapaz incapaz) de seguir leyendo cuando Lavender iba a meterle una lagartija (o algo así, no lo recuerdo muy bien) en su jarra de agua a la señora directora. ¡Sólo podía pensar que la iban a encerrar en aquél ataúd con clavos y que la iban a matar!

Horrible, lo pasé fatal


- "El príncipe de la niebla", de Carlos Ruiz Zafón




Otro de mis terrores infantiles. La escena del mausoleo, el payaso y el reloj me hizo temblar de pánico. Claro que volví a leerlo años después y me pareció mucho menos que entonces, pero... El recuerdo ahí me queda.

Y no soy la única, a unos cuantos amigos también les pasó.

- "Perdida", de Gillian Flynn

Uno de los finales más escalofriantes que he leído jamás. No digo más (aunque me gustaría) para no desvelaros nada.

- "La muerte de Venus", de Care Santos



Con este libro no pasé miedo exactamente... pero hubo una escena muy pero que muy cruenta y desagradable. 

Me quedé con buen sabor de boca a pesar de todo.


- La última novela de la lista es una de Agatha Christie que no me dio miedo en sí, sino su portada.  No he podido encontrarla en internet para enseñárosla, pero era con fondo verde oscuro y en primera plana, tan cerca que casi podías olerlo, había un hombre sentado de espaldas con un abrecartas (creo que era eso) clavado en la nuca. 

Me pareció tan repugnante y escalofriante que hasta tuve que ponerle un papel por encima para no verlo mientras lo leía.


¡Y esto ha sido todo por hoy! Espero que os haya gustado :)



Iratxe

viernes, 2 de mayo de 2014

"El francotirador paciente" de Arturo Pérez- Reverte



Buenas :)

Aquí vengo con una novela de uno de mis autores favoritos. 

Y sin embargo, esta no me ha gustado tanto como las demás.

Vamos con la sinopsis:

Un encargo editorial pone a Alejandra Varela, especialista en arte urbano, tras la pista de Sniper, un reconocido artista de grafiti, promotor de acciones callejeras al límite de la legalidad -algunas de ellas con resultados fatales- del que casi nadie ha visto jamás el rostro ni conoce el paradero. La búsqueda conducirá a la protagonista de Madrid a Lisboa, y de ahí a Verona y a Nápoles en un intento por descifrar cuál es el objetivo al que apunta la mira mortal del cazador solitario.

Cuando empiezo una novela de Reverte, me preparo para que me transporte a otro mundo con su elegante, a veces cadencioso y siempre certero modo de narrar.
Esta vez, en cambio, me ha costado encontrar ese tono entre las líneas. Tal vez porque la primera parte tiene lugar entre personajes de habla callejera y por eso he creído estar oyendo al Reverte que escribe todos los domingos la página "Patente de corso", más gamberro e insultante. No sé por qué. El caso es que no creía estar oyendo a Alejandra Varela, y eso me ha dado mucho mucha rabia.

De cualquier forma, a la mitad del libro o un poco antes el tono me pareció que cambiaba y empecé a escuchar a Alejandra. Y entonces sí, entonces sí que empecé a disfrutar de verdad.

Sí que es cierto que me ha gustado menos que los otros libros porque en este la trama gira alrededor del grafiti, el arte callejero y su mirada transgresora sobre el mundo, la cultura y el propio arte, temas con los que no me siento identificada en absoluto ("El maestro de esgrima", "La tabla de Flandes", "El tango de la Guardia Vieja"... fueron otra cosa).
Aun así, Reverte es tan magistral en su trabajo que consigue que comprendamos los motivos y puntos de vista de los, como ellos mismos se llaman, "escritores de paredes".

- Toda esa basura, decía él, de que una instalación oficial sea considerada arte y otra no oficial no lo sea...¿Quién pone la etiqueta?, preguntaba. ¿Los galeristas y los críticos, o el público?... Si tienes algo que contar, debes contarlo donde lo vean, con el arte. Y para Sniper, todo el arte consistía en no ser capturado. Pintar donde no debes. Huir de los guardias y que no te cojan. Llegar a casa y pensar "lo hice" es lo mejor. Más que el sexo, o las drogas. Y en eso tuvo razón. A muchos, el grafiti nos salvó de cosas.

Toda la historia se sustenta en la búsqueda de Alejandra (o Lex, como le gusta que la llamen) de Sniper, un artista callejero prepotente como el que más.
Admirado por todos, odiado por muchos, siempre deja huella. Escribe en los lugares más inaccesibles y peligrosos, como trenes en marcha. Nunca lo ha cazado la policía y es incorruptible; si alguien osa proponerle entrar en el mercado del arte, en el que cotizaría por millones, destruye automáticamente todas las obras por las que proponían hacerle famoso. Es conocido como "el francotirador" porque su sello, su firma en las paredes, es un círculo blanco con una cruz negra en medio. La mira de un francotirador.
Lo describo como prepotente porque propone acciones grafiteras peligrosas por Internet, con inmunidad absoluta, y cuando chavales intentan llevarlas a cabo y mueren en el intento, no se digna ni a pedir perdón. ¿Y dejar de proponer esas acciones? Ni pensarlo. Total, él no tiene la culpa. Son los grafiteros quienes arriesgan su vida voluntariamente, él no les pone una pistola en la frente. 
Absolutamente indignante. He odiado a Sniper con toda mi alma desde el momento en que Lex lo encuentra. 

Lex, en cambio, es una mujer de armas tomar. Guerrera de tomo y lomo, como tenía que ser. Dudo mucho que Reverte elija como su protagonista a una mujer pusilánime nunca jamás.
Es inteligente, valiente, con un carácter memorable. 
Y esconde dentro una herida sangrante que iremos descubriendo poco a poco y que, como viene siendo habitual en las novelas de Reverte, no se cierra. 
No es una mujer amable y educada. No intenta agradar a los demás.
Ya me diréis qué opináis de ella cuando leáis la novela, pero a mí me ha parecido muy interesante como personaje. Luces y sombras, sabe cuándo atacar y cuándo dar las gracias. De esas que le juegan un pulso a la vida hasta cuando duermen.

Puede decirse que éramos pareja desde hacía ocho meses, aunque cada una vivía en su propia casa y a su manera. Pedir que la amase, entendido en el sentido convencional del término, ya era otra cuestión. Otro paisaje. Y no es lugar éste para detallar paisajes.

El ritmo es un poco lento al principio, pero tiene algunos momentos de acción salpicados, y según avanzas en la historia engancha más y más. 

Los personajes están muy bien caracterizados, tanto los principales como los secundarios. Todos son reales como la vida misma.

Algo que me ha parecido muy positivo, indicador de la maestría de este hombre tejiendo palabras y vidas, es que cada personaje tiene su forma de hablar. Hay diferencias palpables en el léxico de chavales crecidos en la calle y hombres de negocios a la caza de unos cuantos millones. Y eso me parece muy bueno en una historia que nos lleva desde los suburbios de Madrid, Verona, etc, hasta a conversaciones en restaurantes de lujo con gente que podría comprar tu vida.

Espero que os animéis a leerlo, siempre enriquece entrar en mundos desconocidos, y eso es lo que era el grafiti para mí hasta ahora.

Hasta pronto :)

Iratxe